Comprar una impresora 3D de segunda mano sin heredar el problema de otro

Actualizado: agosto 2026 · Lectura: 6 minutos

Wallapop está lleno de impresoras 3D casi nuevas, y la razón no es que sean malas: es que mucha gente las compró pensando que se imprime dándole a un botón, descubrió que hay que calibrar, nivelar y perseguir fallos, y la guardó en el armario. Ese es el mercado, y es una oportunidad si sabes distinguir la impresora aparcada de la impresora machacada.

1. Qué modelo buscar según lo que quieras hacer

Hay dos filosofías. Las impresoras de código abierto tipo Creality Ender o Prusa son baratas, se reparan con piezas que cuestan céntimos y tienen una comunidad enorme documentando cada fallo: son la mejor opción si te apetece trastear y aprender. Las máquinas cerradas y modernas tipo Bambu Lab imprimen mucho más rápido, se calibran solas y funcionan casi como un electrodoméstico, pero dependen de recambios del fabricante y de su ecosistema. Si es tu primera impresora y quieres piezas y no un hobby, busca una cerrada reciente; si quieres aprender, una Ender bien mantenida por 100 € da muchísimo juego. Y comprueba si es de filamento (FDM) o de resina: la de resina imprime con muchísimo más detalle pero exige guantes, mascarilla, ventilación y un proceso de lavado y curado que no todo el mundo quiere en casa.

2. Precios orientativos de segunda mano (España, 2026)

Como referencia en buen estado: una Creality Ender 3 o similar de gama de entrada se mueve entre 70 y 150 €, según los accesorios y las mejoras que le hayan puesto. Las máquinas cerradas rápidas de gama media rondan los 300-500 € usadas, bastante por debajo de su precio nuevo. Las de resina baratas se venden entre 100 y 200 €, y muchas casi sin usar, porque el mantenimiento echa para atrás. Ojo con las mejoras: una Ender con extrusor directo, placa de cristal, ventiladores silenciosos y una sonda de nivelación automática vale realmente más que una de serie, y suele venderse casi al mismo precio porque el vendedor no cuenta lo que se gastó.

3. Qué revisar antes de pagar

Pide verla imprimiendo, aunque sea una pieza pequeña de diez minutos: es la prueba que lo resuelve casi todo. Mientras imprime, mira si el primer capa se pega uniforme (mala adhesión suele ser cama desnivelada o superficie gastada) y escucha los motores buscando ruidos ásperos o saltos. Con la máquina parada, mueve el cabezal a mano por los tres ejes notando si hay holguras o puntos duros; mira las varillas y las ruedas de las guías buscando surcos o plástico desprendido; y revisa la boquilla y el bloque calefactor por si tienen plástico quemado acumulado, que es señal de un atasco repetido. Comprueba la superficie de la cama: las láminas magnéticas PEI se gastan y cuestan 20-30 €. Y pregunta cuántos kilos de filamento ha impreso: como el cuentakilómetros de un coche, un dato que el dueño honesto conoce.

4. El coste que no está en el anuncio

Una impresora usada casi siempre necesita algo, y conviene descontarlo del precio antes de negociar. Las boquillas se desgastan, sobre todo si se ha imprimido filamento con carga (fibra de carbono o brillantina), y son unos pocos euros pero hay que cambiarlas. La lámina de la cama se gasta y cuesta 20-30 €. Las correas se destensan. Y si es de resina, la película FEP del tanque es un consumible que se cambia cada pocas impresiones. Sumado, entre 30 y 60 € en piezas de desgaste es lo normal en una máquina con uso. Cuenta también con el filamento: un kilo de PLA decente ronda los 15-20 €, y guardado sin cuidado se humedece y deja de imprimir bien.

5. Dónde aparece el chollo

La impresora 3D es un regalo de Navidad y de cumpleaños muy típico, así que en enero y en septiembre hay oleadas de máquinas apenas estrenadas. Los mejores anuncios son los que se disculpan: «la compré y no le he sacado partido», «viene con dos bobinas sin abrir». Suelen ir con lotes de filamento que valen casi tanto como la impresora. Busca también las erratas y las formas que usa esta gente: «impresora 3d creality», «ender 3 v2», «impresora tres dimensiones», «impresora 3D resina». Y ojo al bulto: son voluminosas y pesadas, así que la mayoría se venden solo en mano, y filtrar por distancia ahorra desplazamientos inútiles.

6. Poca oferta, así que gana quien está atento

A diferencia de un móvil, aquí no hay cien anuncios nuevos al día: hay unos pocos, y los que están bien de precio se los lleva quien tenía una alerta puesta. Configura una alerta por cada modelo que te sirva y otra genérica de «impresora 3d» con tu precio máximo y un filtro de distancia razonable, y deja que WallaHunt vigile. Cuando llegue el aviso, pregunta directamente cuántos kilos ha impreso y pide verla funcionando: en esta categoría, quien pregunta bien negocia mejor.

Que la impresora te avise a ti

Crea una alerta con el modelo que buscas y tu precio máximo («Ender 3» hasta 120 €, por ejemplo) y WallaHunt vigilará Wallapop 24/7 avisándote al instante en el navegador o por Telegram. Puedes filtrar por distancia, que en un aparato voluminoso importa: casi todas se venden en mano.

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Preguntas frecuentes

¿Merece la pena comprar una impresora 3D de segunda mano?

Sí, es de las categorías donde más ganga hay: mucha gente la compra, descubre que hay que calibrar y mantener, y la vende casi sin usar. La clave está en distinguir la máquina aparcada de la machacada, y para eso solo hay una prueba fiable: verla imprimir una pieza pequeña delante de ti antes de pagar.

¿Qué impresora 3D compro si es la primera?

Si quieres piezas sin convertirlo en un hobby, busca una máquina cerrada moderna con calibración automática: son más caras usadas pero funcionan casi como un electrodoméstico. Si te apetece trastear y aprender, una Creality Ender bien mantenida por poco más de 100 € tiene una comunidad enorme, recambios baratísimos y documentación para cada fallo. Evita las de resina como primera impresora salvo que necesites mucho detalle y tengas dónde ventilar.

¿Qué reviso antes de comprar una impresora 3D usada?

Pídele que imprima una pieza pequeña delante de ti y observa la primera capa y el ruido de los motores. Con la máquina parada, mueve el cabezal por los tres ejes buscando holguras, mira las guías y ruedas buscando surcos, revisa si hay plástico quemado acumulado en la boquilla y comprueba el estado de la lámina de la cama. Y pregunta cuántos kilos de filamento ha impreso: es su cuentakilómetros.

¿Cuánto cuesta mantener una impresora 3D usada?

Calcula entre 30 y 60 € en piezas de desgaste nada más comprarla si la máquina tiene uso: boquillas, lámina de la cama y correas. En las de resina, la película FEP del tanque es un consumible que se cambia cada pocas impresiones. El filamento aparte: un kilo de PLA decente cuesta entre 15 y 20 €, y hay que guardarlo seco o deja de imprimir bien.

¿Cuánto cuesta una impresora 3D de segunda mano?

Orientativamente en España en 2026: una Ender 3 o equivalente de gama de entrada entre 70 y 150 €, una máquina cerrada rápida de gama media entre 300 y 500 €, y una de resina básica entre 100 y 200 €. Fíjate en las mejoras: una impresora con extrusor directo, nivelación automática y placa de cristal vale bastante más que una de serie, y muchos vendedores no lo tienen en cuenta al poner el precio.

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